¡Hola Mamá!

viernes, 20 de agosto de 2010

La sinceridad da asco.

Y no es por el hecho de que me haya dado cuenta, me hayan dicho, haya dicho o similar. La sinceridad da asco. ¿Porqué?

Yo te lo diré, llevo casi dos semanas pensando en lo mismo, actuando conforme a una serie de impulsos y sensaciones o de sentido común (aún no lo tengo muy claro), pensando en lo mismo. Sí, sé que me repetido.
Llevo dos semanas dependiendo de mí misma, no en ese sentido en el que estas pensando. En el sentido de que he sido sincera, he roto todas las barreras de mi mente, corazón y ser, y he sido completamente sincera o al menos de una manera impresionista. Y nada, ni un sólo susurro.

He pensado en ti Mamá. He pensado en muchas cosas y empiezo a flaquear. (odio esa palabra, flaquear...bugh)

Mum help me, i need somebody.

P.D. Te quiero, aunque no haya postales.

jueves, 22 de julio de 2010

Por curiosidad, ¿Cómo te llamas?

¿Cómo me llamo Mamá? ¿Qué nombre elegiste para mí?

El nombre con el que me aman, me odian, me echan de menos, el que maldicen, con el que (espero que) sueñen, el que se preguntan, el que saben, el que recuerdan.

Mi nombre forma parte del tuyo, me gusta más el tuyo, lo sabes no? Más especial, menos típico, más de otra manera.

Esa elección es díficil pero siempre acertada.

-Por eso no hace falta que digas nada, de momento, Mamá. Con esa mirada me has gritado que me quieres.
-...
- Un silencio lleno de amor, sí, esta vez si que me has llenado el corazón.

I love you, so much, wherever I go, whatever I do.

María, María Estrella se llama Ella.

lunes, 19 de julio de 2010

Lo siente.

- Lo siento Mamá, te he vuelto a fallar. He vuelto a fallarme a mí misma, estoy perdiendo mi color, de nuevo. Caigo, los problemas me frustran.
- ...
- Mamá, hoy no, paso de tus silencios, quiero oirte, quiero que me cantes antes de dormir. Quiero dejar de sentirme sola, vale? Ahora me siento sola, entre la gente, sola como antes.

Ella se dejó rodear, claro y por qué no?
La gente la hacía sentirse mejor, pero se frustraba siempre que tenía que dar consejos, veía la solución clara, pero ponerla en práctica era hacer daño. Soluciones que no todo el mundo podía realizar. No todo el mundo podía hacer reír y llorar a la vez. Ella quería a su madre, la quería, allí en el suelo rodeada cosas, cosas inútiles. Ahora estaban solas, solas, ella y su música.

Un momento perfecto para regar las plantas, dejar de comer una temporada que terminaría con un bonito brownie esa misma tarde, llorar y afinar la guitarra.

Debía estar orgullosa, estaba rodeada de grandes amigos, de nuevos amigos, había tenido desilusiones pero lo más importante es que confiaban en ella.

Tres chicos en una humilde semana le habían dicho: "Esto no se lo he contado a nadie más."

A ella le dolía, le dolía el corazón, no quería ver sufrir, quería risas, pero quería ver abrazos largos de esos que duran horas y que se sólo se dan en momentos muy especiales, débiles e instántaneos.

Débiles, cómo ella y su cara manchada de barro, llena de marcas, marcas de momentos más felices.

- A pesar de todo,...te quiero Mamá, te quiero muchisimo.

lunes, 5 de julio de 2010

Tienen la misma voz


La misma voz, el mismo canto.

En eso pensaba, ella. Ella que pasaba por primera vez un verano en la ciudad, un verano en la capital, un verano lleno de calor, de besos, de sangre y hormonas alteradas.

Ella ponía un poco de música, así se evadía un poco. Su madre estaba un poco más atenta que de costumbre, quizás era la repentina cercanía de su cumpleaños, sólo quedaba una semana. Una semana que llevaría a recordar todos los años vividos, un amor de hace tres años, un viaje a las seis de la mañana, una risa de martes 6 y también nos recordaría la letra de una canción.

Una canción de ruptura, de ruptura con la dignidad. Eso era, está claro.- decía la niña de la melena y sombrero.- Ruptura de la dignidad.


Pero Ella desconocía que ya había aprendido a tocar la guitarra, quizás no en este mundo, pero en cualquier otro si. Y por eso, sus ojos se empañaban al verlas, al oírlas sonar, al oírlas cantar. Por eso ella mañana cogería su guitarra, la sacaría de la funda e intentaría entonar una voz, una canción,una vida.

miércoles, 23 de junio de 2010

At the moment FOUR mums

Eso es, no jueges con fuego, te puedes quemar. - Eso decía él, del que se suponían tantas cosas, y luego nada.

Pero ella quería jugar con fuego, ese era su elemento, le gustaba el fuego, le daba vida, le daba su esencia.
Ella era una pequeña mecha a punto de encenderse, se encendía a veces, pero siempre acababa apagándose. 

Ahora estaba en la cama, sentada, rodeada de ropa, sin saber que meter en la maleta. Porque no sabía que llevarse a un viaje que no sabía como se iba a suceder, no sabía si llenarla de alegría o hacer un hueco a la melaconlía y la añoranza o llenarla de pañuelos para las lágrimas que iba a derramar. Ella no sabía que meter en la maleta de su vida, un viaje que le habia tocado vivir, pero que nadie le había dicho cómo, bueno al menos ella no conocía a nadie que supiera. Todos improvisaban, magnificamente, cómo si llevarán toda la vida pensando en ello, bueno, toda la vida no pero toda esa existencia de antes ese "limbo de los bebés".

Demasiado recorría su cabeza, sabía que se dejaba millones de sensaciones, millones de cosas, pero ese es el coste, el coste de oportunidad, tu eliges y algo te pierdes. Y ella no queria perderse nada, pero sucedía, quería saber cual era elección estrella. Aquella que la haría más feliz.

jueves, 17 de junio de 2010

Yo también.

Empezaba un nuevo día, con la despedida de las estrellas y la luna y la bienvenida del sol.

Se había dormido pensando en que tenía que poner el despertador una hora antes, y aún sin ponerlo su "despertador cerebro" se despertó una hora antes. Cosas de la vida o quizás es que esta chica con la cara llena de marcas de las sábanas y de las pesadillas era especial. Pero aunque se despertó antes, su cuerpo no quería desperezarse y por eso, siguió esperando el boli azul entre las hojas blancas a ser utilizado, no hizo el trabajo.

Lavarse los dientes, ducharse, toalla, vestirse, mirarse al espejo, peinarse, mirarse al espejo, salir de casa, llamar al ascensor, piso B, salir del portal, andar, pasar por el kiosco, pararse a comprar chicles de fresa y limón, casi perder el autobús.

Casi, casi, casi, casi tantas cosas. - Pensaba María.- Yo también puedo ser borde, pero te admiro, no creo en esas formas contigo, eres un IMPACTO en mi vida.

Y esta chica con una trenza y en el ipod sonando: She is a genius- Jet. Dejó su mente volar y cantar entre pausas.

Y seguía el día... CLASE CLASE CLASE CLASE CLASE.

Esta rutina la deprimía un poco, una depresión de esas que están pero que no se notan, porque... ¿Para qué hacer al mundo más infeliz con sus problemas? Ella sabía que había bastante gente triste que alegrar, y quien sabe en que momento podía provocar una sonrisa algo relacionado con ella.

Se sentó en la arena, entre sus amigos, como cada día. Y recordaron viejos tiempos, entre otros amigos, entre los mismos. Debatieron y llegaron a discutir varias ideas, pero no se borraba la sonrisa de su cara.

Porque aunque no se cómo, este grupo en el que se movía María, era tan diferente entre sí pero tan complementado y a la vez tan feliz y sonriente, que no me extraña que sea bastante feliz.

Pero llegó el momento ese momento que ella detestaba, lo detestaba más que estar llena de barro ante la puerta de su casa con la cara sucia y con un palito incrustado en su mejilla y... entonces ver que no hay nadie en casa o que cómo solía pasar su madre ignoraba sus llamadas, detestaba tanto ese momento del día que se transformaba.
Se transformaba en algo mecánico perdía sus espontaneidad y sus breves locuras. Pero sólo quedaban tres días y medio de sufrimiento.

Ya se acababan las clases, la esperanza de encontrar un buen profesor de filosofía y las carcajadas ante un problema dentro del recinto ese, en el que pasaba días y años de su vida, ese que era parte de su vida aunque se alegraba cada vez que aparecía la oportunidad de no ir. Porque en eso se basaba ir a clase, en discutir, aprender, enseñar, escuchar, comprender al profesor y llegar a casa y transformarlo todo en algo real.

¿Dónde está ella? En la mesa, con la luz encendida y abriendo un libro del que mañana se examinaría.

sábado, 12 de junio de 2010

Singing la la la mamá

Sí, Mamá.

Me hubiera gustado que estuvieras hoy aqui, que hubieras estado ayer, bueno la verdad me gustaría que hubieras estado siempre.

Porque el amor es algo fundamentalmente IMPRESIONANTE. Cada día soy más consciente porque me doy cuenta que se ama sin tener en cuenta distancia, tiempo, sexo, edad, medio o estado.

Que buena y que guapa eres Mamá! No envejeces! Ya sabemos tu y yo porqué, aunque estás tan cómo hace diez años que te echo de menos. Hoy me ha salido bien Mamá. Sé que estabas mirando, he confiado en mi misma cómo a ti te gustaría que hiciera.

Mamá, dejame hacer mios los recuerdos que otros tienen de ti, porque si no... me olvidaré de ti.

Te quiero.
"Éramos una gran familia, vivimos en otra casa durante un tiempo y luego hubo uno de esos momentos que ellos esperaban, que deseaban que no sucediesen, y que rompió el corazón de una familia, el corazón de grandes amantes. Ahora cantemos con una guitarra, recordando otros tiempos."